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Electrolux

Guía completa de uso de un lavarropas

¿Te acabás de comprar uno y no sabés cómo usarlo? Te compartimos un tutorial a prueba de errores.

04/02/2020

LAC209W_2Cuando el espacio lo permite, tener un lavarropas es tener un aliado. Electrodoméstico casi imprescindible en la vida moderna, en apenas minutos es capaz de dejar nuestra ropa limpia y con el mejor perfume y suavidad. Aunque logrará mejores resultados si sabemos cuidarlo y aprovechar todas sus funciones. En ese plan, aquí te compartimos una pequeña guía para que puedas disfrutar tu lavarropas en su máximo esplendor.

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¿Cuál elegir?

El primer punto importante tiene que ver con qué tipo de modelo comprar. El mercado está lleno de variantes, pero no es tanto cuestión de elegir la perfecta como de seleccionar la que mejor se adapte a tu estilo de vida. Algunas cuestiones a tener en cuenta son cuántas personas viven en la casa, de cuánto espacio disponés y si pensás usarlo para lavados chicos o considerás que vas a necesitar lavar sábanas, acolchados y hasta alfombras seguido. 

La primera diferencia es entre lavarropas automáticos y semiautomáticos. Los primeros funcionan solos de principio a fin: lavan, enjuagan, centrifugan. Cuentan con varios ciclos de lavado y diferentes funciones. Los semiautomáticos, por su parte, necesitan que cada parte del lavado sea activada de forma manual, obligando al usuario a estar pendiente de cada paso para poder proceder con el que sigue. Dada la alta demanda de este modelo, nuestra recomendación es un lavarropas automático, mucho más moderno e “independiente”.

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Luego, si por ejemplo vivís solo, con un amigo o en pareja, lo ideal es elegir un modelo chico. Uno de entre 3 y 9 kilos debería ser suficiente. Si además el espacio es reducido, es mejor elegir uno de carga superior, que suelen ser más angostos y caber con facilidad en más lugares. El Electrolux DigiWash Plata, por ejemplo, carga 6,5 kilos y y tiene 54 centímetros de ancho por 57 de profundidad. 

Si en cambio ya tenés una familia formada con uno o dos hijos, lo más conveniente es un modelo con capacidad para entre 10 y 12 kilos. Y si la familia es más numerosa y suele lavar sábanas, toallas y plumones con regularidad, conviene invertir en un lavarropas que soporte hasta 17 kilos. Ocupará más espacio, pero también resolverá las necesidades de modo más eficiente. 

Cuidados al lavar

Una vez que ya contás con el modelo adecuado a tu rutina, es momento de comenzar a lavar. Y es también momento de tomar algunas precauciones. 

En principio, deberías separar la ropa que querés lavar por colores. Claros por un lado y oscuros por el otro, dejando aparte aquella prenda que ya sabés que destiñe o que es nueva y puede hacerlo. Lo mejor en esos casos es hacer los primeros lavados por separado. Asimismo, separá las prendas más delicadas para hacer un único lavado con ellas en dicha función del lavarropas. También deberías cuidar de abrochar todos los cierres y botones para evitar enganches en el tambor o en otra ropa. En aquellos ítems que tienen muchos apliques, bordados o accesorios, lo mejor es darlos vuelta y lavarlos del revés. Y siempre procurá leer las etiquetas de tu ropa; son las mejores indicadoras ante cualquier duda.

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Qué productos utilizar

La verdad es que el único producto indispensable en tu lavarropas es el jabón, que puede ser líquido o en polvo. Lo que decidas sumar en los demás compartimentos tendrá más que ver con las necesidades de cada lavado y el gusto personal. Por ejemplo, el suavizante es ideal para cuando se lavan toallas, dejándolas más suaves y mullidas, pero no es necesario en todas las cargas de ropa. El quitamanchas sirve para lavados con ropa muy sucia o percudida, y funciona mejor cuando se lo aplica directamente sobre la mancha. 

También existen algunos trucos caseros que evitan el uso de productos químicos. Por ejemplo, el vinagre blanco es un buen sustituto del suavizante, perfecto para lavar sábanas y toallas y que, contrario a lo que la lógica indica, no deja ningún tipo de olor. 

Al elegir jabón en polvo o líquido, en tanto, conviene saber que el polvo puede llegar a fijarse en la ropa y mancharla si no se disuelve bien (cosa imposible de suceder con el líquido, ya disuelto).

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Consideraciones extra

-       Tratá de que la carga sea justa: ni poca, para no hacer un lavado que gaste agua y energía por unas pocas prendas, ni mucha, porque el agua circulará menos y la ropa no se limpiará bien. Algunos modelos, sin embargo, te ayudan en esta tarea. Es el caso del Elac209s de Electrolux, cuyo sistema fuzzy logic adapta automáticamente el agua en función del peso de la ropa, optimizando al máximo el consumo. 

-       Salvo expresas indicaciones en las prendas, elegí temperatura fría para el agua. 

-       Aprovechá los distintos programas de tu equipo y ajustalos a tus necesidades. Algunos modelos, como el ELAF08W de Electrolux, poseen hasta 15 variantes.

Cómo limpiar tu lavarropas

Finalmente, el mismo lavarropas también necesita ser lavado para funcionar de modo óptimo. Hay tres pasos para hacerlo. 

El primero es remover el filtro, en el que quedan atrapados pelos, pelusas, clips de pelo, monedas y otros elementos pequeños que caen de los bolsillos. Este suele estar en el frente del lavarropas, tras una pequeña ventana. Simplemente debe abrirse este compartimento y sacar cualquier cosa que haya quedado ahí. Si lo que hay está un poco duro y difícil de despegar, remojá el filtro en agua caliente. 

El segundo paso es limpiar los compartimentos para productos de limpieza. Los restos de jabón, suavizante y otros productos se van acumulando ahí y es necesario limpiarlos seguido para asegurar un desempeño eficiente. Podés limpiar ese espacio con un cepillo de dientes viejo, un paño húmedo o, si es posible, directamente removiendo el cajón y lavándolo bajo el chorro de agua caliente, con un poco de detergente. 

El último paso se ocupa del tambor. El calor y la humedad que se dan en ese espacio pueden fomentar el crecimiento de hongos, por lo que es vital mantenerlo bien limpio. ¿Cómo hacerlo? Programando un lavado vacío, o con una taza de vinagre, cada uno o dos meses. Esto removerá todo tipo de olores y gérmenes. En este caso sí debe hacerse con el agua lo más caliente posible. 

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